viernes, 10 de septiembre de 2010

Poema de creación propia, una pasión de ayer

Dulce flagelo

a un corazón que no entendía razón

que guardaba bien su secreto

cual primavera eterna

que se regocija en el abrazo del Sol

soñador de estar contigo siempre.

Viajo en el bus, y pienso en ti

camino lejos, muy lejos

y tu recuerdo me persigue

corro al balcón de mis sueños

y mi corazón me pide buscarte

¡me esfuerzo por olvidarte,

desde que me dijiste que sólo amigos!

Me dijeron que el amor era ingrato

pero aseguro que no es verdad.

Por el amor suceden cosas increíbles

por amor se desborda el universo

y concibe crear la felicidad

aunque yo sacrifique esta

al no entender todavía

por qué no me pertenecieron nunca tus labios

ni te derretiste en mis brazos.

Se hace de madrugada

y voy cayendo en razón

de que Dios tiene planes perfectos

aunque escojamos mal

y nos dejamos guiar por el mentiroso corazón

porque Dios no es hijo de hombre para arrepentirse

y ha prometido cosas gloriosas para quien lo ama.

Mis ojos ya no ven la flor más bella,

ese mirasol que te di, era de mi alma

pasa la madrugada

y se van las tinieblas de mi alrededor

se calman con volver a oler el mirasol

que la tierra produce con tanto amor

y que Dios, olor de miel confirió.

Cómo sufre el hombre

si se deja endulzar por dulces flagelos

cuando el corazón no entiende razón

los deseos de acariciar una silueta de seda

que sólo existe en los pensamientos

y evoca a la perdición misma

del rumbo verdadero.

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