miércoles, 22 de septiembre de 2010

Epistemología, tecnología y autos eléctricos

En nuestros días, el avance de la tecnología es exponencialmente creciente. La investigación científica adquiere, cada vez con mayor fuerza, sentido para el desarrollo de la humanidad. Son muchos, tal vez incontables, los beneficios sociales brindados por la ciencia y la tecnología; de estas se derivan asuntos de tanta envergadura social como el descubrimiento y el tratamiento de las enfermedades en el ser humano. No pueden quedar de lado los beneficios ambientales generados, para citar sólo tres ejemplos: la mejora genética, la hidroponía y el uso de energías renovables. Por último, cabe mencionar los beneficios económicos, dentro de los cuales se realizará mayor énfasis en este ensayo.

Los avances tecnológicos y científicos han permitido, en la mayoría de los casos, un mayor nivel de comodidad en el estilo de vida de casi todas las personas. Siempre hay sectores de la población privilegiados con estos avances, con respecto a las relaciones económicas con los productos y servicios generados.

El conocimiento específico para la fabricación de los nuevos productos y servicios se concentra en pocas manos, dado el principio jurídico de propiedad intelectual. Este conocimiento se origina de las bases técnicas aportadas por otros profesionales, fuera cual fuera la remuneración que recibieron por ello. La propiedad intelectual permite lucrar del conocimiento generado, por lo que es una herramienta para garantizar seguridad jurídica hacia los investigadores y, principalmente, hacia quienes invierten en investigación.

Las bases que permiten la generación del conocimiento se adquieren en academias. Las academias son centros de desarrollo del conocimiento. En el caso de las universidades públicas, estas bases son extendidas a personas con altas aptitudes de asimilación teórica y aplicación en el mundo real, sin diferenciar en cuanto al sector social de proveniencia de cada persona. En cuanto a esta democratización del conocimiento, la epistemología sólo puede verse beneficiada.

Según la epistemología, entre el conjunto de verdades y el conjunto de creencias, hay un traslape de ideas del cual se deriva el conjunto del conocimiento. En la calidad de monitoreo y control sobre la teoría o doctrina del conocimiento científico, radica el desarrollo de una ciencia dentro de una sociedad. Una educación íntegra es necesaria en todas las personas; en caso de quienes tienen la doctrina de la ciencia en sus manos, es conveniente la formación de ciertos valores éticos y morales para evitar la corruptibilidad en su campo de acción futuro. Sin esta formación y la anteposición de lo económico sobre lo científico, pueden darse innumerables actos contraproducentes para la humanidad, como ocurre en el caso de los automóviles eléctricos.

Los automóviles eléctricos son una de las máximas expresiones de tecnología. Son verdaderas obras de ingeniería. Son abundantes los testimonios de usuarios de estos vehículos, con respecto a que son más fáciles de conducir y de atender, aparte de la conveniencia de abastecer del combustible en el mismo hogar del usuario por medio de sólo un tomacorriente mientras se lleva a cabo el descanso nocturno.

Los vehículos eléctricos traen muchos más beneficios para la humanidad, muy diversos. Se podría empezar a citarlos por la reducción en volumen de gases de efecto invernadero liberado, con efectos globales. Se daría un ahorro económico alto a favor de todos quienes consumen petróleo para movilizarse, en Costa Rica la energía es de producción nacional y bajos precios, lo que responde adecuadamente a la problemática de importación y el crecimiento acelerado en los precios del petróleo. Un importante insumo sería el factor cultural (social), dentro del cual se encontraría a las personas consumiendo esta clase de automóviles dado el beneficio ambiental generado por desplazar con estos a los de hidrocarburos.

La industria del petróleo es de medidas simplemente impresionantes. Su mercado es mundial, posiblemente menos del 0,01% de los productos en el mundo no involucren el uso de este combustible. Se caracteriza por estar concentrada en pocas manos, lo que conduce a un reparto injusto de la riqueza. Los inversionistas de esta industria representan altos intereses económicos, y la presión que ejercen sobre la dependencia mundial de su producto es enorme.

El sector de transporte es el que más consume petróleo. Son pocas las máquinas que han sido fabricadas para funcionar con hidrocarburos, como el petróleo, el carbón y el gas natural., con posibilidad de acoplarse al uso de combustibles que no sean hidrocarburos. Los hidrocarburos no son renovables, lo que implica que llegarán a acabarse del planeta. No se sabe certeramente cuándo, pero la dependencia a los hidrocarburos llegaría a provocar un colapso en la economía mundial.

Los precios de los hidrocarburos aumentan en relación directa a los aumentos en su consumo. Las reservas de estos combustibles disminuyen, ya que los niveles de producción no alcanzan sus niveles de demanda. Bajo los principios de la Economía, esta situación implica necesariamente que los hidrocarburos tengan que aumentar de precio constantemente. En tanto los inversionistas de esta industria noten perturbaciones en esta tendencia, altamente lucrativa para ellos, proceden como ocurrió con los autos eléctricos. Casas de autos como la General Motors terminaron con todos sus avances y producción de autos eléctricos, sin especificar por qué. Este comportamiento ha sido absolutamente contrario a las tendencias humanas de desarrollo tecnológico, y la relación económica de ello con la industria petrolera es evidente.

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