domingo, 28 de noviembre de 2010

Zeitgeist. ¿Qué podemos hacer para cambiar la realidad? ¿Qué es una crisis de conciencia?

De las preguntas del título, tal vez la primera es una de esas que puede haber pasado por la mente de todos quienes hemos reflexionado acerca del propósito del ser humano en el universo. El universo tan majestuoso, implacable, infinito, nosotros tan pequeños e insignificantes ante tal porte, pero abarcando en nuestros pensamientos cosas mucho mayores.
Hoy en día, vemos cosas que nuestros antepasados no tuvieron la oportunidad de ver. Además, vemos en nuestras mentes cosas que tal vez existan en una realidad futura. Nuestros actos son tal vez del tamaño de nosotros mismos, y no se notarán si los comparamos con la fuerza del universo, pero lo seguro es que si todos nos ponemos de acuerdo para tomar una misma dirección, conseguiremos algo mayor a lo que podamos alcanzar solos. Difícilmente aun con ese esfuerzo consigamos algo significativo en comparación con la fuerza universal, pero seguramente cambiaremos el universo de la vida humana.
¿Qué se necesita para ello? Conciencia colectiva. A veces podemos sentirnos solos en la conciencia de que las cosas deben y pueden estar mejor. Entonces, efecto mariposa. Cada uno tiene la capacidad de hacer la diferencia. Esta es una alternativa para combatir la crisis de conciencia, entendiendo a esta en una forma sencilla, como la falta de dar la adecuada atención a lo que sucede a cada uno de los componentes internos y externos de nuestro entorno.
La crisis de conciencia es responsable de que observemos a nuestro prójimo en problemas, y no tengamos ya impulso de ayudar. Personas inocentes sufren vejámenes, socialmente estas personas son excluidas, y solas no encuentran solución a sus problemas. Esta tendencia daña a la sociedad a puntos que después entrañan la vida de todas las personas, incluyándonos a nosotros mismos.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Embajador de la ONU y las Torres Gemelas

Hipotéticamente, siendo yo embajador de Costa Rica ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ¿me levantaría de mi asiento y saldría de plena Conferencia si no me gustara algo que acabara de oir? ¿Sería ese un comportamiento adecuado, para una persona que ocupe tal cargo?
Antes de responder, se debe tomar en cuenta que Costa Rica es un Estado social de derecho. Este país es garante de la libertad de expresión, sin discriminación de ninguna clase a nadie. El respeto por la opinión contraria a la nuestra, la tolerancia, el diálogo como medio para alcanzar la retroalimentación, son rasgos esenciales de la libertad de expresión.
Como embajador debo ser congruente con lo que mi país ha decidido hacer. Como representador de un país que se ensalza de la libertad de expresión, debo ser ejemplo de respeto por la opinión del resto. De mi parte, sería de esperar el fomento a la diseminación de esta libertad por todos los países en que tenga la oportunidad de encontrarme, como parte del ejercicio de mi cargo diplomático.
Considerando lo anteriormente expuesto, creo que levantarme de mi asiento y retirarme de la Conferencia sería un acto reprochable de parte de mi país, ante el cual deberé de rendir cuentas de mis actos. Al ser intolerante ante la opinión ajena, se incurre en una falta inconstitucional, hablando de Costa Rica, y en contra de los Derechos Humanos, inclusive.
Al ocupar un cargo de representación de un país, se debe asumir la actitud más excelsa que representa a un pueblo, en el trato a los compañeros de representación del resto de países. Las sociedades del mundo cada vez se unen más, por medio de la comunicación. Esta comunicación es cada vez más integral, involucra cada vez más aspectos de la vida social de cada pueblo, ayuda a establecer cada vez más y mejores relaciones entre los individuos de distintos pueblos acercándolos respecto a afinidades e intereses. La tendencia humana es de comunicación, retroalimentación, buen entendimiento, elementos alcanzables sólo por medio de la tolerancia a las diferencias de hoy y la voluntad de establecer una mejor convivencia entre todos los habitantes del mundo.
Nada se gana, de hecho, mucho se pierde aislándose, guárdandose de escuchar la opinión ajena, aunque no nos guste. Más se pierde aun, cuando esto puede entorpecer las relaciones internacionales.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Sicko

Sicko es un documental de Michael Moore de alto contenido de realidades denigrantes para los estadounidenses. Recoge muchas emociones contrastantes, en sus visitas a personas desfavorecidas por el sistema de seguro médico de Estados Unidos, en contraste con los sistemas de seguro médico que muestra después en países como Francia e Inglaterra, que trabajan en formas muy diferentes a como se hace en Estados Unidos.
Los resultados del sistema estadounidense son patéticos, en comparación a los demás sistemas demostrados en el documental. Este sistema antepone lo económico a lo social. Se toman las medidas posibles para obtener las máximas ganancias económicas, a cualquier costo social. De ahí los casos de muerte, inclusive, que se presentan en el documental, a cambio de que las aseguradoras médicas de Estados Unidos encuentran las formas legales de no responder por sus enfermos.
Hablando de una forma personal, una parte muy conmovedora para mí fue cuando Michael Moore se llevó a varios enfermos a Cuba. Un hospital cubano los atendió con una alta calidad humana. Una señora compró pastillas para su tratamiento en un precio ínfimo, en comparación al que pagaba en Estados Unidos, con lo que ella demostró un completo sentido de defraudación hacia su sociedad de origen. Curaron a todos, y no les cobraron por ese servicio.
La salud es un derecho humano. Cuando se le pone precio, se comete uno de los más grandes flagelos a la humanidad.

¿Es inconstitucional cobrar más a los estudiantes de colegios privados en la universidad?

El artículo 50 de la Constitución Política de Costa Rica establece que el Estado se encargará de un adecuado reparto de la riqueza entre todos los habitantes dentro del territorio nacional. Ha habido varios intentos de derogar esta norma, infructuosos.
Cobijándose bajo esta norma, se puede concebir el establecimiento de una escala de cobro de derechos de estudio para los estudiantes de universidades públicas, con tal de que quien sea más pudiente pague más, financiando económicamente más el sistema educativo que quien sea menos pudiente en la sociedad.
Es tajante la pregunta del título de este ensayo, en cuanto a hacer una diferenciación única por proveniencia de colegios públicos y privados. En la actual sociedad costarricense, se presenta cierta inaplicabilidad de este criterio de diferenciación según proveniencia, porque hay un patrón cultural de preferencia a colegios privados por parte de los padres de familia, bajo el criterio de que la educación impartida en ellos es de mejor calidad que la de los colegios públicos. Así, se da una tendencia de familias no tan pudientes económicamente, que sin embargo hacen "su sacrificio" para tener a sus hijos estudiando en colegios privados, evidencia más de la búsqueda de la excelencia académica y no de la riqueza material.
Se da también el caso de los colegios denominados semiprivados. ¿Qué pasaría con los estudiantes que provengan de ahí, a la hora de cobrarles sus derechos de estudio universitario? ¿Una tarifa intermedia? ¿Inclinada hacia el cobro más alto, menos alto, cómo? Diversidad de criterios.
Por lo tanto, el criterio de diferenciación entre colegios públicos y privados para el cobro de derechos de estudio en universidades públicas no es el mejor criterio utilizable. Hay otros, como un sistema armonizado propuesto por el Instituto Tecnológico hace años, de mayor sensibilidad según clases sociales, pero no aplicado por causa de la inoperancia del sistema ejecutivo de esa universidad.
¿Que si es constitucional? Desde luego, pero no con la eficacia deseable por la mayoría.