Sicko es un documental de Michael Moore de alto contenido de realidades denigrantes para los estadounidenses. Recoge muchas emociones contrastantes, en sus visitas a personas desfavorecidas por el sistema de seguro médico de Estados Unidos, en contraste con los sistemas de seguro médico que muestra después en países como Francia e Inglaterra, que trabajan en formas muy diferentes a como se hace en Estados Unidos.
Los resultados del sistema estadounidense son patéticos, en comparación a los demás sistemas demostrados en el documental. Este sistema antepone lo económico a lo social. Se toman las medidas posibles para obtener las máximas ganancias económicas, a cualquier costo social. De ahí los casos de muerte, inclusive, que se presentan en el documental, a cambio de que las aseguradoras médicas de Estados Unidos encuentran las formas legales de no responder por sus enfermos.
Hablando de una forma personal, una parte muy conmovedora para mí fue cuando Michael Moore se llevó a varios enfermos a Cuba. Un hospital cubano los atendió con una alta calidad humana. Una señora compró pastillas para su tratamiento en un precio ínfimo, en comparación al que pagaba en Estados Unidos, con lo que ella demostró un completo sentido de defraudación hacia su sociedad de origen. Curaron a todos, y no les cobraron por ese servicio.
La salud es un derecho humano. Cuando se le pone precio, se comete uno de los más grandes flagelos a la humanidad.
Los resultados del sistema estadounidense son patéticos, en comparación a los demás sistemas demostrados en el documental. Este sistema antepone lo económico a lo social. Se toman las medidas posibles para obtener las máximas ganancias económicas, a cualquier costo social. De ahí los casos de muerte, inclusive, que se presentan en el documental, a cambio de que las aseguradoras médicas de Estados Unidos encuentran las formas legales de no responder por sus enfermos.
Hablando de una forma personal, una parte muy conmovedora para mí fue cuando Michael Moore se llevó a varios enfermos a Cuba. Un hospital cubano los atendió con una alta calidad humana. Una señora compró pastillas para su tratamiento en un precio ínfimo, en comparación al que pagaba en Estados Unidos, con lo que ella demostró un completo sentido de defraudación hacia su sociedad de origen. Curaron a todos, y no les cobraron por ese servicio.
La salud es un derecho humano. Cuando se le pone precio, se comete uno de los más grandes flagelos a la humanidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario